Estimados internautas:

Desde el pasado día 13 de octubre, mi nombre está circulando en internet y en los medios de comunicación de muchos países asociado con unas declaraciones que me siento en deber de matizar. Según una noticia que se ha difundido con asombrosa velocidad, yo estaría afirmando haber demostrado que la célebre pieza para piano conocida como “Para Elisa” no fue escrita por Ludwig van Beethoven. Lo que, en realidad, he argumentado en mi tesis doctoral es que Beethoven pudo no haber sido la persona que le dio el formato que todos conocemos. El tema principal y prácticamente todo el material que conforman la obra son, por supuesto, de Beethoven, como demuestran fehacientemente los esbozos del manuscrito BH 116, conservado en la Beethoven Haus y estudiado en su día, con especial perspicacia, por Barry Cooper y por Sieghard Brandenburg. Mis dudas vierten únicamente sobre la autoría de la versión que publicó en 1867 Ludwig Nohl, la que todos conocemos y que dio origen al título. Creo haber demostrado que existen sólidas razones para creer que el manuscrito autógrafo en el que Nohl dijo haberse basado no existió jamás. Que esto signifique que no podemos atribuir a Beethoven la autoría de esta bagatela depende de cómo enfoquemos el problema de la identidad de la obra musical: un problema fascinante que adquiere matices de gran interés cuando comparamos la tradición de la música clásica occidental con otras tradiciones musicales del pasado y del presente.
En cambio, el debate se ha simplificado de tal manera que en este momento no puedo suscribir gran parte de las afirmaciones que se me atribuyen. No era mi intención generar tanto revuelo; mi tesis doctoral es un trabajo académico que he intentado llevar adelante de un modo riguroso, y la publicación de los resultados espero contribuya a aclarar los términos de mi posición. De momento, sólo deseo que, en medio de tanto ruido, pueda seguir habiendo un espacio para la reflexión sobre la extraordinaria riqueza de la música que amamos.

Luca Chiantore